El pasado miércoles la Parroquia de Santiago, sede canónica en la que se veneran nuestros Sagrados Titulares, recibió una ilusionante visita, la de un pequeño grupo procedente de Madrid, en el que se encontraba D. Miguel Rubira Fernández de Mesa.
La singularidad de la visita radica en que este cordobés afincado en Madrid, donde ejerció como juez hasta su jubilación, es descendiente por vía materna de Andrés de Mesa, donante del Cristo de Zacatecas a la primitiva Cofradía de la Vera Cruz, motivo que ha despertado en él y su familia un gran interés por conocer al Crucificado llegado de México hace casi 450 años gracias a su antepasado, quien lo donó en escritura pública otorgada un 10 de septiembre de 1576 ante el escribano Andrés Capote.
Andrés de Mesa solicitó que él y sus descendientes fueran admitidos como hermanos de la cofradía, asegurando así la vinculación familiar con la hermandad. Además, se les otorgaba el privilegio de portar el Cristo en las procesiones, un gesto que reforzaba el prestigio social de la familia, emparentada con el conquistador Hernán Cortés, y perpetuaba su relación con la imagen. Estas cláusulas reflejan la importancia simbólica y devocional que el donante quiso conservar para su linaje, vinculándolo para siempre al culto del Crucificado.
Además, su vínculo con Montilla es profundo y se remonta a su historia familiar: su padre fue juez en nuestra localidad durante los difíciles días del inicio de la Guerra Civil. Entre el 18 y el 20 de julio de 1936 desempeñó un papel decisivo en los acontecimientos, lo que le costó la carrera judicial y casi la vida. Durante el proceso de depuración, uno de los montillanos que declaró en su favor fue el entonces Arcipreste Luis Fernández Casado.
Recientemente, nuestra hermandad se adhirió a la iniciativa incoada por nuestra parroquia para defender la denominación actual de la calle Arcipreste Luis Fernández Casado, habida cuenta de la labor social sostenida por D. Luis en defensa de los más desfavorecidos, especialmente durante la guerra y los convulsos tiempos que le seguirían.
Estamos muy agradecidos a todos los que se interesan por nuestra historia y patrimonio, que siguen despertando devoción y admiración más allá de nuestras fronteras, incluso siglos después de la llegada de la imagen del Señor de Zacatecas, entre el linaje de los Fernández de Mesa.






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